Los patronos de la industria del metal de Catalunya, que agrupa a 20.000 empresas con 300.000 trabajadores, reclamaron ayer medidas urgentes al Gobierno que les permitan superar la crisis, y pusieron el acento en las acciones de apoyo a la financiación y en rebajas o supresiones de impuestos. Medio centenar largo de asociaciones empresariales del sector se reunieron en el Palau de Congressos de Catalunya con el apoyo de las patronales catalanas Foment del Treball y Cecot y, de forma muy destacada de la española CEOE. Su presidente, Gerardo Díaz Ferrán, cerró el acto con el compromiso de hacer suyas las demandas del metal catalán y trasladarlas a las administraciones para intentar que se tengan en consideración.
Si hubo un punto en común en todos los ponentes que intervinieron, desde representantes de pymes hasta el presidente de la multinacional catalana Ficosa, Josep Maria Pujol, o los máximos dirigentes de Foment y de la CEOE, fue que el problema del acceso a una financiación adecuada es el mayor de todos a los que se enfrentan las empresas en este momento, no solo para ejecutar planes de futuro, sino incluso para la supervivencia, como se encargó de resaltar Díaz Ferrán.
SALVAR EMPRESAS "La prioridad ahora es salvar nuestras empresas", dijo el presidente de la patronal en tono apocalíptico al principio de su intervención. Y reclamó lo mismo que los ponentes anteriores, que el Gobierno actúe con celeridad para aplicar unas medidas que hasta ahora han sido "tardías e insuficientes". Díaz Ferrán reclamó un "trato excepcional" para las empresas para este año y el 2010, porque la crisis "también es excepcional", y se sumó a las demandas de supresión total del impuesto de actividades económicas, la reducción temporal del IVA y del IRPF, y otras más concretas de este sector como el impuesto de matriculación.
Todas estas propuestas forman parte del decálogo de medidas concretas a corto plazo presentadas por Antoni Marsal, presidente de la Unió Patronal Metal.lúrgica de Barcelona, como el plan urgente de rescate del sector. Entre estas, además de las rebajas de impuestos citadas, se pide también que no se aumenten las tasas, impuestos y precios de los servicios básicos por encima del IPC; que se aplacen durante 12 meses, como mínimo, el pago de los impuestos y las cargas sociales que inciden más directamente en las empresas y sin intereses de demora.
También reclamaron que mejore la aplicación y compensación de impuestos, especialmente en el caso del IVA; que se reduzcan las cuotas a la Seguridad Social; que se introduzca más flexibilidad en el mercado laboral; una reforma de la ley de morosidad para eliminar los plazo de pago más allá de 60 días y que se transfieran a las mutuas las competencias de gestión y control de las incapacidades temporales como medida para frenar el absentismo.
El decálogo recibió el apoyo unánime de los asistentes, pero no fue el momento del acto en el que se levantaron más aplausos. Esto ocurrió cuando tanto Juan Rosell, primero, como Díaz Ferrán, después, criticaron con dureza el funcionamiento de la Administración y las subidas salariales pactadas para los funcionarios. Rosell afirmó que no es comprensible "que se produzcan incrementos salariales del 3,9%, entre conceptos fijos y variables, en la situación actual" y lo calificó de "auténtico escándalo". Reclamó "más eficacia y eficiencia" a la Administración para que el Estado pueda dedicar el dinero público a otras necesidades en lugar de incrementar, dijo, el gasto corriente. Para citar un ejemplo, aseguró que un estudio de la patronal demuestra que hay 150.000 funcionaros sin competencias claras, tras los traspasos de los últimos años.
El presidente de la CEOE logró otro aplauso cerrado cuando incidió sobre el tema y reclamó que baje el gasto público por este concepto.
Díaz Ferrán aprovechó el foro empresarial para reclamar una reforma estructural del mercado laboral "que anime a los empresarios a volver a contratar cuando se salga de la crisis" y que modifique tanto la vía de entrada como la de salida de los trabajadores.
El líder de la patronal hizo también una encendida defensa de la energía nuclear, aseguró que el incremento de su uso servirá para superar la dependencia energética y aseguró que tanto UGT como CCOO han entrado en este debate.
Entre los asistentes, además de empresarios con intereses en muchos otros sectores además del metal, solo asistieron dos políticos en las primeras filas: el presidente de ERC, Joan Puigcercós, y el portavoz parlamentario de CiU, Oriol Pujol.
Marsal reclamó un pacto social contra la crisis para Catalunya en el que participen los bancos y cajas catalanes y la Generalitat.
Fuente: ElPeriódico.com
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