Parece que el último obstáculo para las constructoras españolas lo ha puesto en el camino Bruselas. La Comisión Europea quiere quitar a las constructoras el que ahora es su principal comodín para terminar con beneficios la mayoría de los contratos adjudicados por el Estado, ya que desaprueba los modificados de obra.
El incremento del precio de adjudicación cuando se den "razones de interés público y para atender imprevistos", suele alcanzar el 20% del precio de licitación, ya que si supera ese porcentaje la solicitud requiere el visto bueno del Consejo de Ministros, con un máximo del 50%.
En España, debido al exceso de competencia, las empresas presentan fuertes bajas sobre el precio de licitación en los concursos del Estado, con descuentos que rondan el 20% pero pueden llegar incluso hasta el 40% (como ocurrió en el caso de los diez tramos para renovación de autovías de primera generación), por lo que esos modificados de obra sirven para cuadrar los números rojos.
Para acabar con esto, la Comisión exige que, en caso de requerirse modificaciones se licite un nuevo concurso. Algo que revolucionaría todo el sistema de contratación vigente en España y, probablemente, dispararía los plazos de ejecución.
Fuente: Mercados de las Infraestructuras y la Construcción
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